Descubrir a través de tus ojos
los mismos que antaño morían en los míos
tan deliciosamente hoy perdidos en otros;
el sabor que deja la ausencia,
el vacío que produce el olvido.
Y a pesar de unos labios que ya no desviven la misma boca,
sin tacto para unas manos distintas de piel y hueso,
mi corazón hace eco frente al vacío de un grito,
al escuchar las palabras,
meras copias quizá,
de las que alguna vez arrullaron mis sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario